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sábado, 5 de febrero de 2011

La Espuma de los Días y el jazz de Boris Vian (II): Loveless Love/W. C. Handy.

El pianocóctel, un invento musical de Colin: 

"-A cada nota- dijo Colin- le asigno un alcohol, un licor o un aroma. Para el agua de Seltz hace falta un trino en el registro agudo. Las cantidades están directamente relacionadas con la duración: a la semifusa le corresponde un dieciseisavo de la unidad, a la negra la unidad y a la redonda cuatro unidades. Cuando se toca una melodía lenta, se activa un sistema de registro, de forma que lo que aumente no sea la dosis- lo que produciría un cóctel demasiado abundante- si no la proporción de alcohol. Y, según la duración de la melodía, si se quiere se puede modificar el valor de la unidad, reduciéndola por ejemplo a la centésima, consiguiendo así una bebida que tenga en cuenta todas las armonías mediante un reglaje lateral.
(...)
Todo ello funciona mediante contactos eléctricos y relés.
(...)
Sólo hay una cosa molesta y es el pedal fuerte para el huevo batido. He tenido que instalar un sistema de engranaje especial, porque cuando se toca un fragmento demasiado hot, caen fragmentos de tortilla en el cóctel, y resulta dificil de tragar. Tengo que modificarlo. Actualmente basta con tener cuidado. Para la nata, está el sol bemol.

-Me voy a poner uno de Loveless Love- dijo Chick-. Será colosal."

Boris Vian: La Espuma de los Días.



W. C. Handy, "El Padre del Blues" nació el 16 de noviembre de 1873 en Florence, Alabama, hijo de un pastor protestante.
Trabajo como aprendiz de diversos oficios y ahorró en secreto para comparse su primera guitarra, sin el permiso de sus padres.
Finalmente, su padre decidió apuntarlo a clases de organo, por considerar la guitarra poco cristiana, pero el joven Handy pronto se cambió a la corneta.
No fue el primer músico en publicar música en forma de Blues, pero sí el que mayor impulso le dió, convirtiéndolo en uno de los estilos principales de la música americana. Su estilo mezcla las tradiciones populares del Delta del Missippi con la música religiosa.
Murió el 28 de marzo de 1958.
Loveless Love (o Careless Love) es una de sus numerosas piezas que preludia, en esta parte de la novela de Vian, la conducta futura de Chick con su novia Alise.


W. C. Handy
Fuente: http://www.wikipedia.org/

martes, 18 de enero de 2011

La Espuma de los días y el jazz de Boris Vian (I): Black and Tan Fantasy/Edward Kennedy "Duke" Ellington.

"Sólo dos cosas son importantes: el amor, en todas sus formas, con chicas bonitas, y la música de Nueva Orleans o de Duke Ellington. El resto debería eliminarse, pues el resto es feo (...)"

Boris Vian
Preámbulo a La Espuma de los días.

Boris Vian
Fuente: http://www.wikipedia.org/
Boris Vian (1920-1959), fue un hombre inquieto y polifacético: ingeniero, traductor y escritor de novela, teatro y poesía, el autor de La hierba roja o Las hormigas fue además compositor, gran amante del jazz y aclamado trompetista.

Su obra La espuma de los días es una novela de amor, una novela que nos habla del paso del tiempo y la banalidad de los sueños, pero también es una novela sobre jazz. El jazz la ilustra y la da color y fluye con viveza a través de su mundo onírico.
Cuando empecé a leerla sentí que no podía llegar a ella sin escuchar la misma música que corre por las venas de sus protagonistas (Chik, Nicolás, Chloé, cuyo nombre ya es el título de uno de los temas de "Duke" Ellington, o el "ratón de largos bigotes"), y he decidido hacerla sonar en el Harbour Lights, por si algún que otro seguidor de este soñador de soñadores, que a despecho de la dolencia cardiaca que arrastró desde los doce años y que tan tempranamente acabó con él, se esforzó por vivir una vida plena, inquieta y llena de intereses, quiere ponerla de fondo a sus sesiones de lectura.

Iré colgando los temas según el orden el que aparecen citados en la novela, con una breve referencia del texto en la que se encuentran, comenzando con este maravilloso Black and Tan Fantasy de "Duke" Ellington, amigo personal de Vian y objeto de profunda admiración por parte del escritor.

Para todas las citas sigo la traducción de Joan Manuel Verdegal en la edición de Castalia. 

"-¿Quieres un aperitivo?-preguntó Colin-. He terminado mi pianocóctel, podrías probarlo.
-¿Funciona?-preguntó Chick.
-Perfectamente. Me ha costado ponerlo a punto, pero el resultado va más allá de lo que yo esperaba. A partir de la Black and Tan Fantasy, he conseguido una mezcla realmente sorprendente."

Boris Vian.
La espuma de los días. 




Edward Kennedy "Duke" Ellington (1899-1974), está considerado, junto con Louis Armstrong y Charlie Parker uno de los más grandes e influyentes compositotes de jazz de la historia. Se estima que pudo llegar a escribir unas 2.000 piezas musicales.
Doctor Honoris Causa por las Universidades de Howard y Yale, y primer músico de jazz miembro de la Real Academia de la Música de Estocolmo, le fue concedida la Medalla Presidencial del Honor en 1969.


Edward Kennedy "Duke" Ellington
Fuente: http://www.wikipedia.org/

miércoles, 11 de junio de 2008

Cyrano de Bergerac

En 1619, hijo de un abogado del Parlamento, nacía en París Savinien de Cyrano.
Al poco de nacer el niño, su familia se traslada al solar del padre, Bergerac, en la Borgoña, pero hacia 1632, regresan a París.
Irreverente, aventurero, y pendenciero, estudió Humanidades y, a los veinte años, haciéndose pasar por el señor de Bergerac, ingresó como cadete en el Regimiento de Guardias, bajo el mando de Carbón de Castel-Jaloux.

Son los cadetes de la Gascuña que a Carbón tienen de capitán. Ojos de lince, pies de garduña, aman y riñen por donde van. Cualquiera de ellos la espada empuña con indomable, fiero ademán. Son los cadetes de la Gascuña que a Carbón tienen de capitán.”

Conocido a partir de entonces como Cyrano de Bergerac, Savinien sirvió durante dos años en el ejército, hasta que una estocada en la garganta durante el sitio de Arras le retira de la vida militar.
A partir de entonces, se dedicó a la escritura, de tipo satírico y burlesco y estuvo en contacto con otros escritores de similares tendencias, como el genial Jean Baptise Poquelín, alias Molière. Escribió algunas obras de teatro (Agripina, El Pedante Burlado) y satíricas como El otro mundo, o los Estados e Imperios de la Luna (según los críticos, su obra más importante) y la Historia Cómica de los Estados e Imperios del Sol.

El pensamiento de Savinien está influido por las obras de Descartes, Gassendi y Bruno, así como por las del alquimista Paracelso.
Se convierte en defensor a ultranza del amor libre y de la juventud, que considera la edad del hombre que debe recibir mayores atenciones en orden a su desarrollo, y defiende una concepción materialista del mundo en la que todo, incluso el alma, está compuesto por átomos que, a la muerte, se disgregan para luego reorganizarse en otras formas de vida.

En 1655, con solo treinta y seis años de edad, una viga se desprende de un andamio golpeando a Savinien en la cabeza y provocando su muerte. ¿Accidente o atentado?

“De una limpia estocada, morir, atravesado de acero el corazón. Tal era mi deseo. Ved que contradicción: morir asesinado, mientras cruzo una acera, por culpa de un lacayo y un trozo de madera”.

Dos años después de la muerte de Savinien, su amigo Le Bret publicó El otro mundo, o los Estados e Imperios de la Luna. Versión, por cierto, previamente expurgada, pues en esta obra Cyrano, echando mano de los conocimientos científicos de la época para explicar los fenómenos de la naturaleza, ridiculiza la religión, negando la existencia de los milagros o la virginidad, y se atreve a afirmar que es la tierra la que gira alrededor del sol, lo que poco más de veinte años antes, había estado a punto de costarle a Galileo la muerte en la hoguera.
Así mismo, Le Bret escribió una biografía de su amigo, en la que ciento cincuenta años después se inspiraría Edmond Rostrand para componer su tragicomedia.

Savinien tuvo una prima de nombre Roxana Madeleine Robineau, nueve años mayor que él, que casó con el señor Christophe de Neuvillette.
El matrimonio solo duró seis años. Regresando a su hogar después del asedio de Arrás, Neuvillete cayó víctima de una emboscada y fue asesinado. Madeleine buscó entonces el consuelo de la religión y se retiró al convento de las Hermanas de la Cruz.
Precisamente la priora del convento, la hermana Catherin, era la hermana de Savinien, y, por lo tanto, prima también de Madeleine.

Constant Coquelín era, a finales del siglo XIX, uno de los actores más celebrados de Francia, y ampliamente reconocido en el resto de Europa, pero era un hombre bajito, gordo, feo de rostro y voz chillona.
Tartufo y el Enfermo Imaginario le habían granjeado la fama, pero tenía ya cincuenta años y su físico “peculiar” le vetaba el acceso a multitud de papeles, condenándole a un encasillamiento en los personajes de siempre.
Entonces le propuso a Edmond Rostrand que compusiera en el Cyrano, un personaje a la medida para él.

De Edmond Rostrand se dice que era un tipo vanidoso y presuntuoso. A los treinta años de edad, aún era un oscuro dramaturgo, que había obtenido escasos éxitos y vivía gracias a la fortuna de su esposa, Rosemonde Gérard, si bien su manejo del verso era ya, en esa época, envidiable. Rostrand aceptó el encargo de Coquelín, tomó la biografía de Le Bret y los libros de Savinien. Trasformó a Roxana Madeleine Robineau en Roxana Madeleine Robin, a Christophe de Neuvillette en Cristián de Neuvillette. Inventó completamente el amor imposible de Cyrano por su prima… y compuso una tragicomedia inmortal.

Cyrano, corazón soberbio, irreverente, orgulloso, independiente, pendenciero, irascible (“¿Y qué tengo que hacer?¿Buscarme un valedor poderoso, un buen amo/y, al igual que la hiedra que se enrosca en un ramo/buscando en casa ajena protección y refuerzo,/trepar con artimañas en vez de con esfuerzo?/No gracias.”); tan hábil con la espada como con el verso (“Decid ¿sois pavo o cordero?/Permitid que me decante/por el pavo, que es ligero,/ y, como vos, arrogante./¿Por donde os trincho primero?/Recordad que soy austero,/pero no olvidéis tampoco/que al fin de la estrofa… os toco”)… amante dulce, leal y generoso (“Porque tiemblas cual hoja, y la causa soy yo./Porque siento que tiemblas, y lo quieras o no,/el temblor de tu mano enardece el jardín/desciende por las ramas y estalla en el jazmín.”)

La amistad de Le Bret: “Hazte el soberbio a gritos, porque nadie se entere,/pero a mí dime solo: Roxana no me quiere.”

La divertidísima escena XIII del acto III, en la que, para ganar tiempo y permitir la boda entre Roxana y Cristián, Cyrano entretiene a De Guiché contándole su viaje a la luna (“Os gustaría de mis labios, oír/como está hecha la luna, y si hay alguna traza de vida entre los pliegues de esa gran calabaza.”), guiño de Rostrand a El otro mundo, o los Estados e Imperios de la Luna, del auténtico Cyrano…

De este último no podemos encontrar muchas de sus obras traducidas al castellano. Yo sólo conozco dos: El Pedante Burlado y, la citada más arriba, El otro mundo, o los Estados e Imperios de la Luna.
Son lecturas ingeniosas e interesantes. Muy recomendables.
Pero, para mi gusto, nada como abrir al azar el libro de Rostrand, y perderse en las inmortales peripecias de su genial protagonista, y en sus versos divertidos y románticos, que tal vez no hagan del todo justicia al personaje histórico, pero que está llenos de ingenio y sentido del humor.

Cantar, soñar, en cambio. Estar solo, ser libre. Que mis ojos destellen y mi garganta vibre. Ponerme, si me place, el sombrero al revés, batirme por capricho o hacer un entremés. Trabajar sin afán de gloria o de fortuna. Imaginar que marcho a conquistar la Luna. No escribir nunca nada que no rime conmigo y decirme, modesto: ah, mi pequeño amigo, que te basten las hojas, las flores y las frutas, siempre que en tu jardín sea donde las recojas.

Edmond Rostrand. Cyrano de Bergerac Acto II, Escena VIII (Todas las citas de la obra corresponden a la traducción de Jaime y Laura Campmany reseñada en la bibliografía).

Bibliografía:

-Rostand, E. Cyrano de Bergerac. Prólogo de Jaime Campmany. Traducción Jaime y Laura Campmany. Ed. Espasa Calpe, S.A. Madrid 2003.

-Cyrano de Bergerac. El otro mundo, o los Estados e Imperios de la Luna. Introducción de Pollux Hernúñez. Ed. Anaya. Madrid 2001.

-Cyrano de Bergerac. El pedante burlado. Ed.mra. Barcelona, 1999.

Publicado inicialmente por Sugarglider en http://www.paxceltibera.worpress.com/

viernes, 18 de abril de 2008

Pasaje a la India


"Si se exceptuan las Cuevas de Marabar- y están a veinte millas de distancia-, la ciudad de Chandrapore no tiene nada de extraordinario. Limitada, más que bañada, por el Ganges sigue su curso por espacio de más de dos millas y apenas es posible distinguirla de..."
E. M. Foster.
Pasaje a la India.

A veces un libro me atrae, me parece interesante y decido leerlo. Y luego, por la razón que sea, resulta que no me gusta, que me aburre y que me cuesta acabarlo...

Con algunos de estos libros no comprendo muy bien porqué me pasa, porqué sintíendome enganchado por las primeras líneas y trasportadio de pronto a otro paisaje y a otro lugar, según voy avanzando, el aburrimiento se apodera de mí y la lectura se me vuelve pesadísima. Pero como no comprendo el porqué, pienso que es cosa mía más que del libro, y, al cabo de un tiempo, decido darles (o darme), otra oportunidad.

Con algunos, la segunda oportunidad no funciona tampoco (por ejemplo con Faulkner. No puedo con el. Y mira que me gustaría leer a Faulkner, para ser un intelectual, como dicen en Amanece que no es poco. Pero es que no hay manera, que le vamos a hacer).

Con la mayoría, sin embargo, la "segunda oportunidad" me vale para redescubrir un libro maravilloso, del que sigo sin saber porqué no lo disfruté la primera vez... Pero como a la segunda me lo he pasado bien, bueno, pues ya no me preocupa. Hace poco le dí (me dí) la segunda oportunidad a Pasaje a la India, y me encantó. Me daba rabia que un libro que empezaba de una forma, para mí tan atractiva y sugerente, no fuera capaz de engancharme, pero supongo que es que la primera vez no fué el momento. Ahora he descubierto una maravillosa historia de amistad.

Es verdad que la acción es muy lenta (esto no es más que una apreciación mía, claro, pero a mi la atmósfera del libro me recordaba un poco a la de las obras teatrales de Chéjov, donde parace que no pasa nunca nada, donde el tedio y la desidia parece que lo invaden todo...) Me resultaba algo así... los ingleses aburriéndose lejos de su país (y añorándolo) en un lugar que no comprenden y pretendiendo inculcar a sus habitantes una forma de vida que no es la suya y que, por lo tanto, tampoco pueden comprender... y el calor, que cada vez se va haciéndo más y más fuerte, y parece sofocar a todos los personajes (hasta que al final del libro, llegan de nuevo las lluvias, vivificadoras y regeneradoras)... Parece que no pasa nada, pero en el fondo subyacen todas las tensiones del choque entre culturas totalmente opuestas... y no me aburrí ni una sola vez, estuve completamente enganchado toda la lectura.

Publicado inicialmente por Sugarglider en http://www.paxceltibera.wordpress.com/