lunes, 26 de enero de 2009

Cow Parade

Llegaron justo después de la nevada, como si ver Madrid todo cubierto de blanco no fuera ya algo bastante raro.
Al retirarse la nieve, aparecieron ellas.

En silencio, sin avisar. Llenando la ciudad de mil colores nuevos y divertidos para sorpresa y regocijo de los paseantes y los turistas.


Ahí estan y se quedaran hasta el 21 de marzo, a pesar del frío y de los vandalos con cerebros de fibra de vidrio que, como no tienen sensibilidad para disfruar de lo bello, se complacen en destruirlo, envidiosos del disfrute de los demás.


Pero las vacas del Cow Parade aguantan con su sonrisa para regocijo de todos.


Al finalizar la exposición, seran subastadas, y los beneficios se repartirán entre diversas ONG´s e instituciones benéficas.
















Fotos: Sugarglider

http://www.cowparademadrid.com/

martes, 13 de enero de 2009

Grizzly Adams


El auténtico Grizzly Adams se llamaba James (o John) Capen Adams, y nació en torno a la primera década del siglo XIX en Medway (Massachussets).
Debido a problemas con la justicia, Adams abandonó a su mujer y a su familia para internarse en las montañas de California, en cuyos bosques sobrevivió como trampero.
Su compañero de andanzas más famoso, el que le valió el sobrenombre de Grizzly, fue un oso gris al que bautizó Ben, en honor al presidente Benjamin Franklin.
Finalmente, Adams se enroló en el espectáculo circense de P. T.Barnum (el famoso Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus) donde murió, a causa de una meningitis en octubre de 1860.
Tenía 53 años, y se dice que el propio Barnum corrió con los gastos del entierro.
En 1974 se rodó el film titulado The Life and Times of Grizzly Adams, y fué tal su éxito que, en 1977 se continuó con una serie televisiva de treinta y nueve episodios en la que Gryzzly Adams (Dan Haggerty) y su inseparable Ben vivían mil aventuras en compañía del indio Nakoma (Don Shanks, el asesino en serie de Sé lo que hicísteis el último verano) y el Loco Jack (el malogrado Denver Pyle, uno de los pistoleros de El Hombre que mató a Liberty Valance o el tramposo jugador de Maverick), un buscador de oro gruñón y cascarrabias que andaba siempre a la gresca con su asno Número Siete.
En aquella serie había de todo: paisajes grandiosos, bosques virgenes, incedios forestales, aludes, cazadores de recompensas que luego no eran tan malos y cientos de animales dispuestos a ayudar siempre que podía a su barbudo amigo y protector.
Una serie que transmitia el amor y el respeto por los animales y la naturaleza... una naturaleza irreal, idealizada y edulcorada al máximo, naturaleza urbana a despecho de los salvajes escenarios en los que se desarrollaba la acción, naturaleza urbana para niños urbanos que sólo podían disfrutar de las montañas los fines semana o durante las vaciones escolares...
Pero así y todo, una buena parte de lo que he sido (y de lo que soy, a veces a mi pesar), una buena parte de lo que pienso y de lo que siento, de lo que he dejado de sentir y de pensar con el paso de los años, se lo debo a Grizzly Adams y sus amigos.







Deep inside the forest
Is a door into another land
Here is our life and home
We are staying, here forever
In the beauty of this place all alone
We keep on hopi-in'

Maybe
There's a world where we don't have to run
And maybe
There's a time we'll call our own
Livin' free in harmony and majesty
Take me ho-ome
Take me home

Walkin' through the land
Where every living thing is beautiful
Why does it have to end
We are calling, oh so sadly
On the whispers of the wind
As we send a dying message

Maybe
There's a world where we don't have to ru-un
Maybe
There's a time we'll call our own
Livin' free in harmony and majesty
Take me ho-ome
Take me home

(Maybe)
There's a world where we don't have to ru-un
Maybe
There's a time we'll call our own
Livin' free in harmony and majesty
Take me ho-ome
Take me home

(Maybe)
Maybe there's a world where we don't have to ru-un
Maybe
There's a time we'll call our own
Livin' free in harmony and majesty
Take me ho-ome
Take me home (fade)

Thom Pace
May Be

viernes, 9 de enero de 2009

DV8 Physical Theatre

DV8 Physical Theatre es una compañía de bailarines independientes creada en 1986 y dirigida actualmente por Lloyd Nelson.
Con base en Londres, han desarrollado numerosas performances y rodado varios cortometrajes.

Aquí, una muestra de su trabajo: fragmentos del cortometraje titulado The cost of Living, un regalo que nos hizo la profesora de expresión corporal en laprimera clase después de Navidades.

Nada más que para aprender un poquito...







domingo, 7 de diciembre de 2008

El Papahuevo se enamora.

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Reparto: Clemente Beltrán, María Castillo, Gloria Martín, Mario Plá, José, Antonio Ruiz, Raquel Sánchez.
Producción: Moisés Crespo
Arreglos y dirección musical: Ángel Ruiz
Espacio escénico: Richard Cernier y Juanfra Rodríguez
Vestuario: Cristina González
Diseño y construcción papahuevos: Richard Cernier.
Fotografía: Moisés Crespo
Escrita y dirigida por Juanfra Rodríguez
Una producción de Yokikana Teatro

De Jueves a Domingo, del 4/12 al 21/12 a las 21:00h
Sala Cuarta Pared C/Ercilla 17 (Madrid)
Reserva de Entradas: 91 517 23 17

"La historia se desarrolla en dos espacios y en dos tiempos: en un pueblo costero en Gran Canaria, en el año 1973, en el que las gentes sacan los papahuevos, sus gigantes, con sus mismas caras; y en la actualidad, en un circo. Es un circo, de esos que casi no pueden subsistir, y en el que se encuentran varios seres vivos:

• Un payaso sin gracia, y con ganas de perder de vista a su mujer.
• La mujer del payaso, una cincuentona domadora de perros, sin perros.
• Una que limpia escaleras, y que su madre la parió en una cárcel.
• Un muchacho con Síndrome de Tourette y con mucho dinero para hacer lo que le dé la gana.
• Un chapero que pasaba por allí en busca de coca dura, que es más barata.
• Una fantasma leonesa, que acabó sus días en Gran Canaria, y que ahora está aprendiendo a tocar la trompeta.
• También hay un papahuevo, que es como se llaman en Canarias a los muñecos gigantes de los gigantes y cabezudos. Es el papahuevo de una mujer que descuartizó a un hombre en el año 1973, después de tener la ocurrencia de enamorarse de otra mujer, fíjense ustedes, en aquella época con Franco todavía vivo, aunque en las últimas.
• Además hay un perro perdido con tutú.
• ...y hay amor, y desamor, y gente que cree que no merece ser amada. "





"Un papahuevo es lo que se denomina en Gran Canaria al "gigante" de los "gigantes y cabezudos". Un papahuevo no es nada ni nadie hasta que alguien se mete dentro y lo mueve, lo baila. Un gigante, un papahuevo se enamora con simpleza, sin sentido. Se enamora no por propia voluntad, y el amor es una poción, un ungüento que se mete en los ojos sin saber muy bien de donde viene. El papahuevo es un simplón, y sin saber, se atreve a amar. Creyendo que no merece ser amado, se atreve y se deja llevar, se acerca al abismo, siente el vértigo, y se ríe, y baila, y toca música. Y esto es la vida, atrverse, no tener miedo a la imperfección, confiar en que se puede ser mado en la imperfección, (...)"

Cía Yokikana.


Me encantó esta fábula sencilla y dulce sobre el amor y el desamor,rebosante de drama y de risa... rebosante de vida.

Thorn.

viernes, 7 de noviembre de 2008

I'm a poor lonesome cowboy.

John Ford me descubrio el universo del western con El hombre que mató a Liberty Valance (The man who shot Liberty Valance), poniendome en manos de los tres mejores guías que me podían conducir a través de aquel salvaje universo de leyenda: John Wayne, James Stewardt y Lee Marvin.
Después de aquello, no dudé en subir a bordo de La Diligencia (Stagecoach) ni en seguir la Caravana de Mujeres (Westward the Women) de William Wellman.
Esas fueron las tres primeras... desde entonces, no me perdía un sólo western de los que ponían en la sobremesa de los sábados, y era incapaz de verlos sin imaginarme a mí mismo, dentro de la pantalla de la televisión, galopándo a toda velocidad por la pradera.

Por supuesto, no faltaron los cómics de Lucky Luke de Morris.
Mi primera novela de Zane Grey fué Caravanas de Héroes y luego siguieron otras muchas que llenaron mis horas de lecturas adolescentes (hasta que, a decir verdad, las dejé porque me acabé aburriendo de aquellos finales pasteleros en los que el héroe acaba cabalgando hacia el sol poniente con la chica montada a la grupa del caballo).
Pero recientemente retomé con gusto el género con Pequeño Gran Hombre, de Thomar Berger (que tan maravillosamente interpretara Dustin Hoffman en la película del mismo título que dirigió Arthur Penn en 1970).




I'm a poor lonesome cowboy
by Pat Woods

{Refrain :}
Lonesome cowboy, lonesome cowboy,
You're a long long way from home
Lonesome cowboy, lonesome cowboy,
You've a long long way to roam

I'm a poor lonesome cowboy
I'm a long long way from home
And this poor lonesome cowboy
Has got a long long way to roam
Over mountains over prairies
From dawn till day is done
My horse and me keep riding
Into the setting sun

{au refrain :}

There are guys who just figure
Have a problem with a gun
And a finger on a trigger
Can be dangerous, hurt someone
But problems solve much better
By keeping calm and true
My horse and me keep riding
I ain't nobody's fool

{au refrain :}

I'm a poor lonesome cowboy
But it doesn't bother me
'Cause this poor lonesome cowboy
Prefers a horse for company
Got nothing against women
But I wave them all goodbye
My horse and me keep riding
We don't like being tied

{au refrain :}
To roam

http://www.lyrics-copy.com/

sábado, 25 de octubre de 2008

Breve reflexión teatral.

Da igual lo que ocurra en la escena, pero, pase lo que pase, tiene que pasar de verdad. Tiene que ser real.
Nosotros estamos aquí, y el personaje que queremos construir se encuentra allí-dijo Ingrid señalando una línea pintada en el pavimento como a un metro de donde ella se encontraba, sentada en el suelo y con la espalda apoyada en la pared.
Y es hasta allí, hasta esa línea, hasta donde debemos llegar, transitando por todo lo que hay en medio.
Claro que llegar hasta la línea puede dar miedo, porque más allá está la pérdida de la realidad, la locura, que se ha apoderado de tantos artistas.
Pero podemos llegar a la línea, sin traspasarla, y asomarnos un poco al otro lado, y movernos sobre ella como equilibristas, como los antiguos equilibristas. Y recoger su esencia, recoger la esencia del antiguo circo, del antiguo teatro, que hemos perdido, y que debemos recuperar porque es algo nuestro, algo que nos pertenece.
Antes los equilibristas se colgaban de los trapecios sin hilos que los sujetaran. No había arneses, y cuándo el director gritaba en la pista "ahora sin red" y redoblaban los tambores, se quitaba la red, se quitaba de verdad, y no había nada que protegiera de la caída.
Es esa sensación de riesgo, de equilibrio, la esencia del teatro que debemos recuperar y dar siempre a nuestras escenas. Que el espectador no se sienta seguro, sabiendo que es lo que va a venir a continuación.
En cambio, ahora, nosotros estamos aquí, el personaje que queremos se encuentra allí. Y nosotros, en nuestra investigación, nos conformamos con llegar sólo hasta la mitad de camino. No nos acercamos ni siquiera un poco, a la línea, preferimos quedarnos en el sitio seguro, seguro para nosotros y para el espectador.
Y para disimularlo, cubrimos al personaje con una máscara, para que parezca real.
Pero no lo es.
Nos metemos en el teatro y vemos trabajar a los actores dentro de su compleja escenografía, recitando su texto impecable, realizando sus acciones ensayadas una y otra vez..., pero si prestamos atención y tratamos de ver que es lo que están pensando, y es posible si uno presta atención, saber lo que piensa la gente, si nos fijamos vemos que su mente está en otro lugar muy alejado, tal vez estén pensando en lo que van a cenar mañana por la noche, o en donde se irán de vacaciones, pero no están en su actuación.
Y, a eso, le llamamos teatro.


Apuntes en clase de Ingrid.


Escuela de las Artes de Kilpaly.

Los Cuentos del Mono de Oro



En 1938, durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa, Jake Cutter, ex-piloto de los Flying Tigers, se gana la vida transportando viajeros y mercancias en el archipiélago de las Marivellas, en el Pacífico Sur, a bordo de su Grumman Goose, un avión anfibio que él mismo ha bautizado como Cutter's Goose.

Le acompaña siempre su copiloto Jack, un avispado jack russell terrier, que comprende perfectamente a los humanos (hablen en inglés o en chino) y sabe hacerse entender ladrando una vez para decir "no" y dos para decir "si".

Jack tenía un valisísimo ojo falso de ópalo, que Jake perdió en una partida de cartas en Tagataya, por lo que el pobre chucho se vió obligado desde entonces a llevar un parche. Por suerte, el corazón de un perro, perdona con facilidad.

Precisamente, al salir de esta partida, y tras una serie de peleas y aventurillas de poca importancia, Jake conocerá a Sarah Stickney White, cantante y camarera que resulta ser una espía del servicio de inteligencia de los Estados Unidos y con la que iniciará un tumultuoso romance.

Jake tiene su base en la isla de Bora Gora, en la zona francesa del archipiélago. El gobernador y médico de la isla, Bon Chance Louie, interpretado por Roddy McDowall (uno de esos actores que, sin llegar a ser nunca grandes celebridades, han trabajado desde pequeños en cine teatro y televisión, dando vida a decenas de personajes a cual más dispares, desde el niño de quince años de Lassie come home (La Cadena Invisible), con Elizabeth Taylor, al chimpancé Cornelio de El Planeta de Los Simios o al Mordret del musical de teatro Camelot junto a Julie Andrews y Richard Burton), es además el gerente del Monkey Bar, donde se encuentra el ídolo dorado que da nombre a la serie.

No puede faltar, en el papel de mejor amigo de Jake, Corki, el mecánico del Cutter´s Goose, un tipo gordito, simpático, olvidadizo, borrachín y amante de las tabletas de chocolate. Ni el padre Willie Tenboom, el reverendo de la isla que, en realidad, es un espía alemán camuflado que pasa los años de la guerra en el Pacífico dedicado, más que a otra cosa, a "bendecir" a las bellas indígenas polinesas.

Parece que el único que ventea la identidad real del padre Willie, es el fino olfato de Jack: el perro se aparta siempre gruñendo de las amables caricias del falso cura, pero nadie llega a descubrir nunca el por qué de su aversión.

Para completar el elenco, la bellísima y fatal Princesa Koji (y su leal samurai, Todo), gobierna desde la isla de Matuka la parte japonesa del archipiélago de las Marivellas, disimulando malamente sus ganas de meterse en la cama con Jake Cuttler.

Los Cuentos del Mono de Oro, fue una producción estadounidense del año 1982, escrita por Donald P. Bellisario (Galáctica, estrella de combate, entre otras) parece que para aprovechar el tirón de En busca del Arca Perdida de Spielberg. En los Estados Unidos no debió tener mucho éxito, porque su nivel de audiencia no justificó el gasto de realizar una segunda temporada.

Para mí, sin embargo, que la vi a los trece años, durante las vacaciones escolares del verano de 1984, fué toda una revelación.

Aquel piloto, Jake Cutter, con su gorra de plato y su cazadora de cuero, pilotando su hidroavión y discutiendo a todas horas con el gruñón de Jack, que, en el fondo era todo un consentido... y el trópico, las increibles aventuras, Aventuras con mayúscula donde, como en los mejores comic-books, y a despecho de las posibles incorrecciones históricas (parece que los Flying Tigers no entraron en combate hasta 1941, después del ataque a Pearl Harbour) y zoológicas (la presencia de simios antropoides en una isla volcánica del Pacífico), todo era posible, todo tenía sentido y todo podía ocurrir, a condición de mantener atento al espectador los tres cuartos de hora que venía durando el capítulo...

En su día, las aventuras de Jake me hicieron buscar en vano, en el globo terráqueo de mi padre, las islas Marivellas, Bora Gora y Tagataya (descubrí, al menos, que sí existía una isla llamada Bora Bora, en la Polinesia Francesa) y dibujar en cuartillas, con lápices de colores, mis propias aventuras...

Hoy, me han servido para investigar y aprender alguna cosa más acerca de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.

Y para volver a reirme, viendo los fragmentos de los capítulos en el Youtube.

Una de las sorpresas de internet.

(c) Sugarglider.